Preciosa Sangre

Publicado: 31/08/2010 en El camino a la salvacion

“Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.” (Levítico 17:11)

Hemos aprendido, según las Escrituras, que la vida está en la sangre; que en la época de Moisés, la sangre del cordero fue usada como señal de protección en Egipto cuando el ángel exterminador pasó dando muerte a los primogénitos; que la sangre fue usada en los sacrificios del Antiguo Testamento.

Cuando Adán y Eva pecaron, y se dieron cuenta que estaban desnudos, Dios sacrificó animales (derramó sangre) y les hizo túnicas de pieles, desde entonces la sangre se ha asociado y es indispensable para la remisión de pecados: “y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22). Abel sacrificó los primogénitos de sus ovejas (derramó sangre) para ofrendar a Dios, “y miró el Señor con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4). Después del diluvio también se hizo sacrificio (derramamiento de sangre) y entonces Dios hizo pacto con la humanidad. En la festividad hebrea de “Yom Kippur”, el sumo sacerdote ofrecía sacrificio de expiación derramando sangre.

Actualmente ya no necesitamos de más derramamientos de sangre puesto que tenemos el poder de la Preciosa Sangre de nuestro Señor Jesucristo, cuyo sacrificio fue una sola vez y para siempre: “ Pero ya Cristo vino y se ha convertido en el Jefe de Sacerdotes, y a él le debemos todo lo bueno que ahora nos pasan. Porque el santuario donde él es sacerdote, es mejor y perfecto. No lo hizo ningún ser humano, así que no es de este mundo. Cristo no entró a ese santuario para ofrecer a Dios la sangre de animales, sino para ofrecer su propia sangre. Entró una sola vez y para siempre; y, de ese modo, de una vez por todas nos libró del pecado.” (Hebreos 9:11-12)

1 de Pedro 1:18-19 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”

La sangre de Jesús vence a Satanás:

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la Sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis12:10,11).

Por la Sangre de Cristo, vencemos a Satanás, somos redimidos y sanados. ¡Nada hay comparable a la Sangre de Cristo; Ella es Santa y es lo único que puede cambiar al hombre!.

A través de la Sangre de Cristo somos redimidos, justificados, santificados, perdonados y limpiados. 1 Juan 1:7b “y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”

Entonces vi el cielo abierto, y allí estaba un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, porque él era justo cuando gobernaba o cuando iba a la guerra. Sus ojos parecían llamas de fuego; llevaba muchas coronas en su cabeza, y tenía escrito un nombre que sólo él conocía. Estaba vestido con ropa teñida de sangre, y su nombre era: “El Mensaje de Dios”. Los ejércitos del cielo, vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían montados en caballos blancos. (Apocalipsis 19:11-14 Traducción en lenguaje actual).

Para que los ejércitos del cielo (La Iglesia cristiana) puedan estar vestidos de lino fino, blanco y limpio… Jesús tuvo que estar teñido de Sangre, esta sangre representa un nuevo pacto entre Dios y los hombres. Es el acto de amor mas grande de todos los tiempos. Solo debemos recibir este regalo no trabajes mas por conseguir algo, acepta a Jesús como tu salvador y todos los beneficios de la sangre de Cristo serán tuyos.

Mientras estaban comiendo, Jesús tomó un pan y dio gracias a Dios. Luego lo partió, lo dio a sus discípulos y les dijo:

“Tomen, esto es mi cuerpo”.

Después tomó una copa llena de vino y dio gracias a Dios. Luego la pasó a los discípulos y todos bebieron de ella. Jesús les dijo:

“Esto es mi sangre, y con ella Dios hace un trato con todos ustedes. Esta sangre servirá para que muchos puedan ser salvos”. (Marcos 14:22-24 Traducción en lenguaje actual)

Por esto hacemos la cena del Señor en nuestra iglesia para recordar el Nuevo Pacto, recordamos el poder de su sangre preciosa.

Podría escribir muchas palabras más sobre la sangre, pero me gustaría terminar este artículo entonando una hermosa canción.

“Preciosa sangre”

Fue en esa cruz donde la historia cambio, donde mi vida encontró otro sentido, donde yo encontré la razón de vivir…Jesús, Jesús mi corazón te canta…mi corazón te canta…Jesús.

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