Fe habla futuro

Publicado: 01/07/2010 en El nuevo creyente

La amargura recuerda el pasado y el afán se aturde con el presente pero la fe proclama el futuro. Cuando crees te anticipas a ver aquello que aún no has alcanzado pero tendrás y hablas de lo que hoy no eres pero lograrás. Todos tenemos una medida de fe y debemos aprender a creer de la misma forma que tenemos piernas y debemos aprender a caminar. Si no fuera necesario ese aprendizaje porque nacemos ejercitando nuestra fe, Jesús no hubiera advertido sobre ello al decir: “al que cree todo le es posible” o nunca habría preguntado: “¿porqué dudaste hombre de poca fe?”.Muchas veces no usamos nuestra fe a pesar de tenerla. Hebreos 11:1 define la fe : Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Vivir confiado es creer por algo que no tienes y esperas alcanzar. Demuestras tu fe hablando anticipadamente de lo que serás y tendrás en el futuro, no de lo que eres o tienes actualmente. Tu fe se hace evidente cuando proclamas dónde estarás al salir de una circunstancia que tal vez no es la mejor. Pero la verdad es que aún siendo cristianos, siempre nos lamentamos del pasado y del presente y nos cuesta ver hacia adelante. Un verdadero creyente habla del futuro, de lo bueno que Dios nos dará y de lo malo que no sucederá. Nuestras angustias nacen de observar el presente y si es desagradable, concluyes que el futuro será peor (Pastor Cash Luna).

Navidad

Publicado: 19/12/2009 en El nuevo creyente

Significado: Según el diccionario la Navidad significa nacimiento o natividad, es también la fiesta cristiana más importante junto con la Pascua, ya que se celebra el nacimiento de Jesús.

A esta fecha tan especial le puedes dar tantos significados como diversas formas de prepararte para celebrarla. Para unos tal vez le recuerda que es en ese tiempo cuando reciben sus aguinaldos, para otros quizás sean vacaciones; los niños la relacionan con que no van a la colegio, fiestas y regalos, los jóvenes piensan en los intercambios y carretes; y para muchos otros, es la excelente oportunidad para ver a los parientes que están lejos, olvidarse de la dieta y compartir con ellos una deliciosa cena.

 

Todo el mundo piensa que el Niño Jesús nació el 25 de diciembre, pero en diciembre es invierno en Palestina. La fecha es imposible ya que los pastores estaban cuidando aun sus rebaños. Dejando de lado la fecha del nacimiento de Jesus, recuerden que no somos mandados a adorar un Niño en un pesebre.  Somos mandados a adorar a Jesucristo crucificado, muerto, enterrado, resucitado y sentado a la diestra de Dios el Padre en el cielo.

Origen: Diciembre 25 había sido la fecha en que los paganos de antaño celebraban el nacimiento del dios Sol.  Originó este concepto en Mithra, el dios Sol. Durante el solsticio del invierno era que se celebraba con gran algarabía el nacimiento de dicho dios pagano.  En Roma se le llamó a esta celebración Saturnalia, siendo Saturno otro nombre para Nimrod o Tamuz, el dios escondido.  La celebración era una muy inmoral con toda suerte de depravación moral, borracheras así como el intercambio de regalos entre las personas, y lo venían haciendo ya durante siglos antes de nacer Jesús.  Es decir, no son costumbres que surgen dentro de la iglesia cristiana posterior al nacimiento de Cristo y que con el tiempo se han ido comercializando y desvirtuando, sino que eran parte integral de la religión pagana miles de años antes de Cristo.

La iglesia católica romana ordenó, en el siglo 5, que en adelante se celebrara el nacimiento de Cristo el día 25 de diciembre.  Y así ha sido hasta el día de hoy.  ¡Ni siquiera fueron iglesias cristianas las que originaron la celebración del 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús; fue la iglesia romana en su afán de preservar las tradiciones paganas, las cuales modificaron y adaptaron a su religión.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

A mi parecer la navidad no cuenta con un fundamento bíblico lo suficientemente sólido para mantenerse dentro de esa línea. “Pero esta celebración presenta muchos aspectos positivos que facilitan la predicación del evangelio, ya que la gente está más dispuesta a escuchar el plan de salvación a causa del ambiente de amor que impera en estas fechas.

 

En cuanto a los elementos decorativos y ceremoniales que son utilizados como el árbol de pascua y pesebre, se pueden usar estos elementos navideños, o prescindir de ellos por completo; no afecta ni beneficia en nada. Lo importante es saber que son solo objetos que nos ayudan a pasar un momento de comunión familiar alegre y agradable con nuestros hijos.

Del viejo pascuero o santa claus  mejor ni hablar es un invento americano para justificar el intercambio de regalos, el problema con  esto es que provoca un enredo en los niños y desvía la atención del verdadero sentido de esta celebración o ustedes creen que santa claus murio para quitar el pecado del mundo…jajaja…perdon jojojo.Feliz Navidad.

Recordemos que la mayor demostración del amor de Dios no es el nacimiento de Jesús, sino su muerte, ya que el murió por nosotros, para limpiarnos de todos nuestros pecados (pasados, presentes y futuros), luego resucito al tercer día y ahora se encuentra sentado a la diestra del Padre.

Porque de Tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquél  que en El cree, no se pierda,  mas tenga  vida eterna.” JUAN 3:16
 

 

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió
a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por El.” 

  1.JUAN..4:9

“Pero Dios, que es rico en misericordia, 
por su gran amor con  que nos amó

Aun estando nosotros muertos en pecados,
nos dio vida juntamente con Cristo  (por gracia sois salvos)

Y juntamente con El nos resucitó y asimismo 
nos hizo sentar en los lugares  celestiales con Cristo Jesús, 

Para mostrar en los siglos venideros 
las  abundantes riquezas de su gracia en su bondad 
para con nosotros en Cristo JESUS.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; 
y esto no de vosotros, pues es don  de Dios;  

No por obras para que nadie se gloríe.”

EFESIOS 2:4-9

 

 “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros.”

 ROMANOS 5:8

 

“Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice: Dame de beber;
tú le pedirías, y El te daría agua viva.” 

JUAN 4:10

Obediencia

Publicado: 20/05/2009 en El nuevo creyente

Dios espera que le obedezcamos. Las Sagradas Escrituras nos dicen una y otra vez que escuchemos la voz de Dios y su Palabra. En Proverbios 4:20-22 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan y medicina a todo el cuerpo”. La Palabra de Dios es medicina para su cuerpo. No solo eso, esta medicina afecta a todo en su vida. Hará que su fe aumente y sea más receptiva.

Medite en la Palabra, es esencial para su vida y su salud. Dedica tiempo a la Palabra y descubre lo que Dios te está diciendo que hagas. Si Él te manda a hacer cambios, entiende que serán siempre para tu beneficio. El Salmo 25:12-13 dice: “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar y su descendencia heredará la tierra”.

Cuando tu eres obediente y andas en los caminos de Dios, Él te rodeará de bendiciones: sanidad, protección, favores y lo que tú necesites.

La gran comisión no es algo que nos emocione a todos. La primera vez que oí a Dios llamarme a «ir por todo el mundo», lo primero que pensé fue, «¡yo no!» Había recibido la salvación y me pareció que eso era suficiente. Cuando leí ese versículo, pensé que se refería al ministerio de púlpito, y yo no quería eso. Estaba satisfecho con ser salvo, dar los diezmos y dar de mi tiempo a la iglesia. Por eso pensé que el mandato de ir por todo el mundo no era para mí, sino para otros, pero estaba equivocado. ¿Sabe usted qué significa «predicar»? No es saltar y gritar aleluya desde el púlpito. No tiene que ver con ser un orador elocuente. No se trata de alguna gran revelación espiritual que nadie haya oído jamás. Predicar es simplemente proclamar las buenas nuevas de Jesucristo, y cualquier persona salva puede hacerlo. Las buenas nuevas están resumidas en esta cita: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él» (Juan 3:16-17). Esta no es una porción bíblica para «principiantes». Es el corazón de todas las Escrituras. Sin esta verdad no se puede tener un buen concepto de la sanidad, el gozo, la paz ni la prosperidad. Estas palabras le muestran el amor de Dios de una manera que le dejará pasmado, si medita en ellas. Si no sabe que Dios le ama y que quiere lo mejor para usted, ¿cómo podrá creerle con respecto a cualquier otra cosa? Si piensa que lo que yo hago desde el púlpito es la única «predicación» real que existe, está en un error. Usted no necesita ser apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro para proclamar el Evangelio. Es posible que el único Jesús que algunas personas podrán ver jamás sea el Jesús que está en usted, o el Jesús que está en mí.

Extracto de revista La voz de la victoria del creyente.

Para leer la publicacion completa seguir este link.

http://www.kcm.org/es/centro/magazine/lvvc_02_07.pdf

Si queremos verdaderamente llegar donde se vive con salud y prosperidad constantes, entonces tenemos que hacer justamente lo que leemos en 3 Juan 2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Tendremos que prosperar en nuestra alma primero. ¿Cómo prosperamos en nuestras almas? Veamos Isaías 55:2-3, 7-9:

¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oidme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oid, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Para que nuestras almas prosperen, tenemos que empezar a pensar de la misma manera que piensa Dios. Después de todo, la manera en que Dios piensa y hace las cosas es siempre la manera correcta. Es siempre la manera superior, siempre la mejor manera.

Una vez que entramos en el reino de Dios, es nuestra responsabilidad aprender sus caminos y andar en esos caminos. Tenemos que desechar nuestros viejos y bajos pensamientos, desechar nuestros viejos y bajos modos de vida y recibir los altos caminos y pensamientos de Dios.

¿Cómo hacemos eso?

Por medio de la Palabra.

Dios nos dio su Palabra para que podamos ver exactamente cómo Él piensa y cómo hace las cosas. Es por eso que por generaciones Èl se ha esforzado en lograr que su pueblo concuerde con Él, que concuerde con su Palabra: que la lea, que la predique y la ponga en práctica.

Todo lo que usted y yo tenemos que hacer es averiguar lo que dice la Palabra y luego hacer lo que dice. Mientras eso hagamos, la Palabra nos mantendrá fuera de tribulaciones y en la totalidad de sus bendiciones. Esto lo vemos muy claro en la vida de Jesús en la tierra y en su ministerio.

En Mateo 4 leemos que Jesús, después de haber sido bautizado por Juan en el río Jordán y lleno del Espíritu Santo, fue tentado por Satanás mientras Jesús ayunaba en el desierto. Fue durante esta confrontación con el diablo que Jesús nos dio la clave para el buen vivir. “Él respondió y dijo: escrito está: no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Vea usted, el pan, o sustancia natural, no es suficiente para que nosotros vivamos vidas abundantes. Necesitamos la Palabra de Dios. La Palabra es tan vital para nosotros como lo es el alimento que comemos.

Pero tome en cuenta que Jesús dijo que vivimos de toda palabra que venga de la boca de Dios, no de algunas palabras.

Toda palabra que Dios nos da es para nuestro provecho y para nuestro bien. Vivir de toda palabra de Dios es la única manera de vivir de cada bendición de Dios. Cuando Ken y yo aprendimos este principio, cambiaron nuestras vidas.

Una vez que aprendimos a vivir diariamente de la Palabra de Dios, las circunstancias y situaciones empezaron a aliniarse con la Palabra, y nunca pararon de cambiar para nuestro bien.

Por Gloria Copeland

Existe un medicamento tan poderoso que puede curar todos los males y enfermedades conocidos por el ser humano. No tiene efectos secundarios dañinos. Incluso es seguro en dosis masivas, y si se toma a diario siguiendo las instrucciones, puede prevenir todas las enfermedades y mantenernos en salud vibrante. ¿Suena demasiado bueno para ser cierto? No lo es. Puedo testificarle por la Palabra de Dios y por mi propia experiencia que ese medicamento sobrenatural sí existe. Más importante todavía, está a su entera disposición a cada instante de cada día. Usted no tiene que llamar a su doctor para conseguirlo. Ni siquiera tiene que ir a la farmacia. Todo lo que debe hacer es abrir su Biblia en Proverbios 4:20-24 y seguir las instrucciones que encuentre allí:

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina [salud] a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios.”

Por muy sencillos que suenen, esos cuatro versículos contienen la receta sobrenatural para la salud divina. Es una receta poderosa que le dará resultados a cualquiera que la ponga en práctica.

¿Cristiano?

Publicado: 06/05/2009 en El nuevo creyente

Significado: Seguidor de cristo, Soldado de Cristo, Santo, o apartado para Dios para hacer su obra.

Hay muchos mitos sobre esta Pregunta ¿Eres Cristiano? Veamos algunos de ellos:

1-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano nací en un ambiente cristiano. ¡¡¡No!!! ….Nacer cristiano o que tu familia sea cristiana no quiere decir que tu seas cristiano. Gálatas 3:26 dice: “Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”.  Queda claro que a través de la Fe en  Jesús uno es hijo de Dios.

2-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano pienso positivamente. ¡¡¡No!!! ….Pensar positivo, no ser depresivo, no tener mayores problemas en la vida, no quiere decir que seas cristiano. Es más que cierto que los cristianos somos alegres y gozosos, pero si tu pensar positivo no se conecta con un corazón bueno y recto en Cristo, no eres un cristiano. (Hebreos 4:12). La palabra discierne de los pensamientos del corazón.

3-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano por que soy muy bueno. ¡¡¡No!!! ….Ser una buena persona no te hace un cristiano, no digo que sea malo obrar bien todo lo contrario, pero eso no te asegura tu salvación. Mateos 19: 16-17  Dice “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿Que bien haré para tener vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. La pregunta es ¿eres bueno a los ojos de quien?.

4-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano voy a la iglesia. ¡¡¡No!!! ….uno puede ir a la iglesia y al mismo tiempo ser el más desgraciado fuera de ella, hasta los homicidas se percinan antes de matar a su victima. Ver  1 Juan 3:15 yo entiendo esto: aquel que odia o aborrece a su hermano (vecino, familiar, exnovio (a), enemigo, etc.) es homicida y ningún homicida entrara en el reino de Dios. Otros van a la iglesia en busca de algo; Puede ser un(a) novio (a), amigos, o simplemente a pedir algo y luego que esta cumplido desaparecen hasta un nuevo problema… eso es religion.

5-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano hago muchas obras benéficas. ¡¡¡No!!! ….Te felicito, pero no es por la cantidad de obras, ni por un deber moral o por obligación es solo por fe en Jesucristo, no hay que dar hasta que duela hay que dar con amor. Efesios 2:9 “No por obras, para que nadie se gloríe”.

6-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano me bautice, comulgo y cumplo todos los sacramentos ¡¡¡No!!! ….Judas se bautizo, comulgo, comió con el, durmió con el Señor y lo traiciono. (ver Marcos 14: 18-20) y ahora es el mayor traidor de la historia. Cumplir los sacramentos esta bien es un mandato del señor, pero no te hace cristiano y menos si te bautizaste cuando bebe, ya que cuando te bautizas debes creer en Jesús, debes confesar que Jesucristo es tu Señor y salvador y perdóname, pero no creo que  a los 5 meses de nacido puedas cumplir con esto.

7-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano creo en Dios. ¡¡¡No!!! ….El diablo también cree en el y conoce su grandeza. Hay muchas sectas que creen en Dios, pero no son cristianos. En Santiago 2:19 dice  “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”.

8-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano hablo siempre de Jesucristo. ¡¡¡No!!! ….Muchos hablan de Jesús, pero no creen ni en la mitad de las cosas que dice la biblia sobre el, en Mateos 7: 21 dice: “No todo el que me dice Señor, Señor entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que esta en los cielos”.

9-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano yo hago oración o rezo. ¡¡¡No!!! ….el que ora no necesariamente es cristiano, los hindúes oran, los musulmanes oran 5 veces al día incluso donde estén se inclinan a orar con una toallita en dirección a la meca. Por otro lado no olvidemos que el orar es una conversación con Dios, el rezar es repetir vanamente unas palabras o una oración como por ejemplo el repetir el padre nuestro o el rosario 40 veces no te hace ser cristiano. Ver Hechos 19: 13-16; Efesios 6:18.

10-¡¡¡SI!!!  Soy Cristiano leo la Biblia, ¡¡¡No!!! …el leer la biblia no te hace cristiano, si la lees, retienes sus enseñanzas y eres hacedor de ellas si, pero solo el leer algunos salmos conocidos y populares y un par de proverbios no te hace ser cristiano. Apocalipsis 1:3 “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía”.

Entonces que nos hace Cristianos.

Todas las respuestas anteriores no estan erradas, pero deben ser fruto de tu fe en Jesucristo. Lo primero que debe hacer un cristiano es nacer de nuevo y como empieza este proceso, repetiendo esta oración en voz alta.

Padre celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. (Hechos 2:21). Vengo a ti, Señor. Oro y te pido Jesús que entres a mi corazón y que seas el Señor de mi vida de acuerdo con Romanos 10:9-10: “… si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. Yo lo hago ahora. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que Dios le levantó de los muertos. Pongo mi vida en tus manos, Señor, y toda mi confianza en ti. ¡Muchas gracias! Amen.

En Romanos 10:11 La escritura dice: “Todo aquel que en el cree, no será defraudado”.

Juan 14:6 dice: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.” Probablemente esta es la declaración más exclusiva  hecha por alguien en la vida. Es la mayor ofensa a la era actual. Pero la verdad permanece. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12).  El mundo fuera de Cristo odia esa declaración. La verdad es que  Jesús es el Señor (cf. Fil. 2:8-11). “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,”  (1 Tim. 2:5).

Jesús ha abierto el camino a la presencia de Dios y así nunca estará cerrado para el creyente. Él provee de la reconciliación perfecta con Dios (2 Cor. 5:18-19), y Él nos ha dado el ministerio de reconciliación (v. 20), debido a Su gracia incomparable (v. 21). Jesús es la vida  para todo el que se arrepienta y crea en Él para  salvación. Él solo nos salva de la muerte. Cristo es el Libertador de la muerte tanto física como espiritual y eterna. “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10).  “yo mismo,” esta Persona divina en nuestra vida, “yo mismo soy la vida.”

Un verdadero Cristiano no debe ser inconstante, incrédulo y dudoso de la Palabra, vean lo que dice en Santiago 1: 6-8

(6) “Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra”.

(7)  “No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor”.

(8) “El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

Espero que estas palabras hayan sido de bendición para todos ustedes si crees con todo tu corazón en estas palabras entonces te puedes responder tu mismo la pregunta ¿ Eres Cristiano?.